miércoles, 29 de julio de 2015

ÚLTIMO POEMA A UN NIÑO

Tengo que dejarte en tu largo sueño.
Te extraña mi impotencia despiadada.
Jamás ante ti me vi tan pequeño
como ahora reflejado en tu mirada.

Daña tu frente mi beso avariento
y escuchas sin oír, mis palabras vanas.
Como un inútil péndulo sin tiempo
doy vueltas alrededor de tu cama.

No puedo mitigar tu sufrimiento;
entre la muerte y tú pondría mi alma.
Entre tu miedo y lo oscuro, mi pecho;
ceñiría a mi cuerpo tu mortaja. 

Me asusta mi siguiente parpadeo
y encontrar sólo tu huella en la almohada;
pues cuando mueras... cuando duermas, cielo...
ninguno de los dos seremos nada.



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